jueves, 19 de marzo de 2009

La Regla de Oro

En Mateo 7:12 encontramos lo que muchos llaman la "Regla de Oro". Esta enseñanza de Jesús comienza con "así que", lo que nos da la idea de que esta afirmación no es un texto aislado, sino que forma parte de una gran argumento que tiene como propósito colocarnos en una posición adecuada respecto al tema que comento en los versos 7 al 11. ¿Qué es lo que el Señor Jesucristo enseña a través de la regla de oro? ¿Cómo aplicamos esta enseñanza en el día de hoy? Enseña lo siguiente.

La regla de oro es un resumen de la enseñanza del amor al prójimo (v-12a)
Si tienes problemas con los demás debes comenzar comprendiéndote a ti mismo. No hay que comenzar con la otra persona; hay que comenzar preguntándote a ti mismo, ¿Que me gusta? ¿Cuales son las cosas que me agradan? ¿Cuales son las cosas que me ayuda y estimulan? Hay que considerar lo siguiente: ¿No te gusta que digan cosas desagradables acerca de ti mismo? Bien, no las digas acerca de los demás. ¿No te gustan las personas que son dificiles y que hacen la vida difícil, y te crean problemas, y constantemente te colocan en tensión? Bien, exactamente en la misma forma, no permitas que tu conducta sea tal que te conviertas en algo así para los demás.

La regla de oro es un resumen de la ley y los profetas (v-12b)
Esta regla abarca todo el objeto y propósito que la ley tenia. La mitad de nuestro problemas se debe al hecho de que no entendemos el significado de la ley de Dios, su verdadero carácter e intención. Pensamos en la ley como en algo que hay que observar mecánicamente, como algo que esta aislado y es casi impersonal; la consideramos como si fuera una serie de regulaciones que una maquina ha emitido. El propósito básico y el espíritu verdadero de la ley es amar al prójimo como a uno mismo.

La regla de oro ha sido dada para aplicarla a la vida diaria.
Para aplicar la regla de oro a nuestra vida diaria hay que comenzar por lo primero, hay que comenzar con Dios. ¿Cual es el mandamiento mayor? Dice Mateo 22:37-40, que el primer mandamiento es Amar a Dios. Adviértase el orden. No se comienza con el prójimo, se comienza con Dios. Y las relaciones en este mundo nunca serán lo que deben ser, hasta que todos comencemos con Dios. Nunca se verá uno a sí mismo o al prójimo rectamente hasta que uno los vea primero a ambos a la luz de Dios. Dios nos creó, y nos creó para Él, y solo podemos vivir de verdad en relación con Dios.
Cuando miramos a Dios, comenzamos a mirarnos a nosotros mismos como realmente somos. Y cuando nos miramos a nosotros mismos como realmente somos, recién miraremos a nuestro prójimo como se debe.

Reflexión.

La regla de oro, como Jesús la formuló, es el fundamento de la bondad y la misericordia activas, como la que Dios nos muestra cada día. Piense en una acción buena y misericordiosa que puede hacer hoy.
Cristo vino a enseñarnos, no solo lo que tenemos que saber y creer, sino lo que tenemos que hacer; no solo para Dios, sino para con los hombres. Debemos hacer a nuestro prójimo lo que nosotros mismos reconocemos que es bueno y razonable. Cuando miramos a Dios, recién nos comprenderemos y estaremos listo para ayudar a otros.

Que el Señor te bendiga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada